La visita de Alberto Núñez Feijóo a la cooperativa Coprohníjar ha supuesto un momento relevante para poner en valor el papel del campo de Níjar dentro del conjunto de la agricultura almeriense. Más allá del carácter institucional de la jornada, la visita ha servido para mostrar de cerca una realidad que forma parte esencial del territorio: una cooperativa construida sobre el esfuerzo de sus agricultores, la calidad de sus productos y la fuerza de un modelo colectivo.
Coprohníjar no es solo un espacio de producción y comercialización. Es una casa común para sus socios cooperativistas. Un lugar donde cada campaña resume meses de trabajo, decisiones compartidas, compromiso familiar y una forma de entender la agricultura basada en la unión, la profesionalidad y la defensa del valor de la tierra.
Durante la visita, Feijóo pudo conocer de primera mano las instalaciones de la cooperativa, el producto en origen y el trabajo que hay detrás de cada cultivo. La sandía, como uno de los productos protagonistas, volvió a ser reflejo de una agricultura exigente, adaptada a las condiciones del entorno y sostenida por agricultores que conocen bien el valor de cada fruto.
Pero lo verdaderamente importante de la jornada estuvo en las personas. En los socios cooperativistas. En las familias que forman parte de Coprohníjar y que hacen posible que la cooperativa sea hoy una referencia del campo nijareño. Porque una cooperativa no se mide únicamente por sus cifras, sus instalaciones o su capacidad comercial. Se mide, sobre todo, por la confianza de quienes la forman y por la capacidad de caminar juntos en un sector cada vez más competitivo.
La elección de Coprohníjar para una visita de este nivel no es casual.
Responde a lo que representa: organización, producto, origen, compromiso y futuro. Representa una agricultura almeriense con identidad propia, capaz de competir en los mercados sin perder el vínculo con la tierra y con las personas que la trabajan.
En un contexto donde el sector agrario afronta retos importantes desde la gestión del agua hasta la rentabilidad, la sostenibilidad y la adaptación a las nuevas exigencias del mercado, modelos cooperativos como Coprohníjar demuestran la importancia de sumar esfuerzos. La unión de los agricultores permite defender mejor el producto, mejorar los procesos, avanzar en calidad y mantener vivo un modelo agrícola que forma parte de la historia y del futuro de Níjar.
Esta visita ha servido para mostrar una imagen real del campo almeriense: un campo profesional, organizado, exigente y profundamente humano. Un campo donde detrás de cada producto hay familias, experiencia, sacrificio y una enorme capacidad de adaptación.
Coprohníjar ha mostrado lo que es: una cooperativa con raíces, con presente y con vocación de futuro. Una referencia viva del campo de Níjar y un ejemplo del valor que tiene el cooperativismo cuando se construye desde la confianza, el trabajo compartido y el orgullo de pertenecer a una tierra.
